Tuesday, April 13, 2021

Macrolatin@s en Acción

Integridad biótica de charcas en humedales patagónicos


Valoración de métricas del paisaje, encuadre ambiental

 y respuestas comunitarias


¡Hola, Macrolatinxs!

Mi nombre es Luz María Manzo, recientemente doctorada en Ciencias Naturales por la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM). Actualmente, me encuentro trabajando en el Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP), una unidad ejecutora de doble dependencia: CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y UNPSJB (Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco). En esta oportunidad, les quiero contar un poco acerca de mi tesis doctoral, la cual estuvo dirigida por la Dra. M.L. Miserendino (CIEMEP), y por el Dr. A. Rodrígues Capítulo. (ILPLA).

 

 1. Introducción 

En Patagonia, los humedales se denominan “mallines” (Figura 1), término mapuche que se refiere a suelos herbáceos localizados en laderas de montañas o en áreas de planicies con presencia de agua superficial o subterránea. La zona central de los mallines se define como charca, término que se utiliza para definir a pequeños cuerpos de agua que pueden ser permanentes o temporarios, artificiales o naturales.

Las charcas constituyen fuentes de agua y productividad primaria que sustentan la base alimentaria de innumerables especies de flora y fauna y, por ser la zona de los humedales con mayor productividad forrajera, presentan un uso ganadero generalizado que sustenta gran parte de la economía regional.

Mi investigación se enmarcaba en los siguientes objetivos: 1) Analizar la distribución de los invertebrados acuáticos en las charcas de humedales en relación al encuadre hidrogeomorfológico, a los patrones climáticos y al uso de la tierra, y 2) Evaluar la respuesta de la comunidad (diversidad, estructura, etc.), con relación a los cambios ambientales a diferentes escalas.

 

 Figura 1. Esquema general de un mallín de la región patagónica.

  

2. Área de estudio

Se relevaron 59 charcas de humedales, las que se distribuyeron en un gradiente norte-sur entre los paralelos 36° y 54° S de la región Patagónica (Figura 2).

 

Figura 2. Mapa de la región patagónica que muestra la localización de las charcas en humedales relevadas en este estudio (n=59).

Los sitios se clasificaron a escala de paisaje (biozonas y unidades de vegetación) y local (génesis u origen y tipo hidrogeomorfológico). Para definir la biozona y las unidades de vegetación (fitogeografía) del emplazamiento de cada charca, se utilizaron los mapas digitales de Del Valle et al. (2011) y Oyarzabal et al. (2018), respectivamente. Adicionalmente, para definir la génesis y el tipo hidrogeomorfológico de cada una, se utilizaron imágenes satelitales de alta resolución (Spot 5, Google Earth Pro), modelos digitales de elevación (ALOS PALSAR), cartas geológicas y datos de campo. Ambos abordajes se llevaron a cabo usando el software open source QGIS 3.4.
 

3. Análisis de datos

Para evaluar la variabilidad ambiental de las charcas, se calcularon medidas descriptivas resumen de acuerdo a las clasificaciones de los humedales (biozonas, unidades de vegetación, génesis y tipos hidrogeomorfológicos). También, se realizó un análisis multivariado para evaluar las relaciones entre los invertebrados y las variables ambientales (fisicoquímicas, morfológicas y biológicas). Finalmente, se realizaron modelos lineales generalizados (MLG) para analizar los efectos de las variables fisicoquímicas, biológicas y de cobertura del suelo sobre las métricas de invertebrados.

 

4. Resultados

Las charcas patagónicas albergaron un abundante y diverso grupo de invertebrados acuáticos. El ensamble (119 taxones) fue dominado por Insecta, donde la familia Chironomidae (Parametriocnemus sp., Orthocladius sp., Parapsectrocladius sp.) fue la más predominante y diversificada, en tanto que los crustáceos dominaron en términos de densidad. Varios taxones fueron endémicos (Andesiops ardua, Liodessus patagonicus, Luchoelmis cekalovici, Haliplus subseriatus) y otros resultaron importantes como vectores de enfermedades (Culex brethesi, Culex dolosus, Aedes albifasciatus). La presencia de estas especies evidencia la importancia de estos ambientes en términos de biodiversidad a escala local y regional.

Este trabajo demostró que los ambientes acuáticos y su biota son afectados por múltiples factores tanto locales como regionales. Una fracción de la variación en la abundancia de los invertebrados acuáticos fue explicada por factores naturales atribuidos a la posición geográfica de las charcas, tales como la temperatura, la precipitación media anual y la alcalinidad, y a factores antropogénicos asociados al uso del suelo (ganadería), tales como la concentración de fósforo total y amonio.

Los esquemas de clasificación local como de paisaje fueron importantes definiendo la variación en la estructura de los ensambles de invertebrados. Así, las charcas de humedales localizadas en las mismas biozonas (andina húmeda, subandina subhúmeda, extrandina), y aquellos con una misma génesis u origen (antropogénico, glacigénico, fluvial, de remoción en masa, de deflación) compartieron ciertos grupos de ensambles de invertebrados acuáticos.

Otro rasgo interesante fue que los efectos antrópicos que derivan del uso del suelo alterarían la biota por cambios en la estructura de la vegetación en la zona de influencia de las charcas. Siendo la ganadería una de las principales formas de uso de la tierra en la Patagonia, sería importante instrumentar acciones para la preservación y el mantenimiento de estos ecosistemas. Por ejemplo, mediante prácticas de rotación para minimizar el efecto del sobrepastoreo, el vallado del área de humedal y la creación de bebederos para el ganado. Aunque, los humedales de la Patagonia se encuentran en un relativo buen estado de conservación, debido a la falta de un marco legislativo, la conservación de los mismos y su biota asociada continúa siendo una preocupación. En este sentido, la clasificación o regionalización puede ser una herramienta a tener en cuenta para establecer estrategias de manejo y prioridades de conservación. Es decir que, si las charcas albergan comunidades diferentes de acuerdo a su génesis u origen, la tipología de la charca importa (Figura 3), y sería relevante a la hora de delimitar áreas protegidas También sería importante al momento de definir pautas de mitigación y restauración de ambientes degradados. Así, la creación o construcción de charcas artificiales (origen antropogénico) puede ser una opción válida para recrear ambientes que se han perdido y ayudar a restaurar la biodiversidad acuática a escala de paisaje, incrementando la conectividad, la resiliencia y la biodiversidad.

 


Figura 3. Los ensambles de invertebrados en las charcas patagónicas serían gobernados principalmente por la clasificación de los humedales según su génesis u origen (clasificación a escala local).

 

Referencias bibliográficas

Valle, H.F. Del, Elissalde, N.O., Gagliardini, D.A., Milovich, J., 1998. Status of desertification in the Patagonian region: Assessment and mapping from satellite imagery. Arid L. Res. Manag. 12, 95–121. https://doi.org/10.1080/15324989809381502

Oyarzabal, M.; Clavijo, J.; Oakley, L.; Biganzoli, F.; Tognetti, P.; Barberis, I.; Maturo, H. M.; Aragón, R.; Campanello, P. I.; Prado, D.; Oesterheld, M.; León, R.J.C., 2018. Unidades de vegetación de la Argentina. Ecol. Austral, 028(01):040-063




6 comments:

  1. Que interesante trabajo, felicidades! y está escrito en un formato muy entendible.

    ReplyDelete
  2. Felicitaciones Luz! Hermoso tu trabajo. Besos

    ReplyDelete
  3. This comment has been removed by the author.

    ReplyDelete
  4. Muy interesante el destacar el efecto de origen y condiciones físicas en las comunidades!

    ReplyDelete
  5. Muy interesante el destacar el efecto de origen y condiciones físicas en las comunidades!

    ReplyDelete
  6. Que excelente trabajo. Super claro y compacto!!

    Felicitaciones

    ReplyDelete